“Aquí me pongo a cantar…”
Las verdades absolutas no existen, pero lo que sí existen son los hechos que interpretados como experiencia se vuelven absolutos. Y verdaderamente indiscutibles. La historia tiene como gran efecto la capacidad de transmitir o ratificar nuevamente los elementos con los que el hombre tropieza nuevamente.
Pero sabemos que aprender de ellas como lecciones que nos da la vida no nos asegura el éxito.
Desde que comenzamos a leer sabemos muy bien que grandes maestros quisieron transmitir su experiencia para ayudarnos a no tropezar “dos veces con la misma piedra”. Pero, los hechos nos demuestran que nuestra condición de humanos nos hace nuevamente trampas y nos permite (de vuelta) tropezarnos con la misma piedra.
Para comentar los hechos simplemente debemos repasar nuestra historia de como surgimos como Asociación, ya que; en el pasado, cuando se intentó regular el mercado de los alquileres se hizo a través de Leyes de Emergencia las que emparchaban situaciones coyunturales por medio de generalizaciones, incorporando situaciones únicas y puntuales en lo comprendido en las generalidades de una ley, tan simple como eso.
Pues la Historia vuelve a repetirse, creímos haber aprendido la lección y humildemente sugerimos que no hay más interesados ni mejores intérpretes de la realidad, que los propios actores. En su momento en una comparecencia única, extraordinaria y lógica fuimos, quienes como buenos hermanos aglutinamos a todas las instituciones afines remitiendo para consideración un ante-proyecto de ley que pretende regular la actividad. Manifestamos nuestra voluntad de buscar una reglamentación propia transmitiendo a nuestro leal y modesto saber que se tomaran cartas en el asunto; promulgando una ley que la regulara. Pero como buenos humanos demostramos una vez más que menguó la unión prodigada y permitió que el Poder Ejecutivo se despachara a sus anchas con una propuesta que en nada contempla la realidad de la actividad y que mucho se parece a una mala copia de una mala ley.
Como dice el título, así comienzan las enseñanzas de José Hernández, en su épico poema gauchesco “Martín Fierro” y ya casi sobre el final dice “...los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera” y esta es la enseñanza que deberíamos extraer quienes compartimos a diario la actividad inmobiliaria, porque eso somos “Hermanos” y cuando damos señales de no estar unidos; desde fuera y en cualquier momento podemos ser virtualmente devorados… con una ley que regule nuestra actividad, que en definitiva no la interprete en su cabal función.
ADAPI
COMISIÓN DIRECTIVA