¡Lo esencial es invisible a los ojos!
Hemos construido desde el más absoluto y sabio silencio, la revolución útil e inteligente de cambiar lo permanente y comprender que lo imposible sucede.
Una vez más las voces más apagadas se han hecho oír y el pleno de todos aquellos que desarrollamos nuestra actividad comercial dentro del ramo inmobiliario en sus más diferentes concepciones, hemos manifestado nuestro rechazo unánime al ante-proyecto de ley remitido por el Poder Ejecutivo.
Siempre hemos tratado de valorar ya no sólo inmuebles, sino el hecho de tratar que el usuario o destinatario de nuestros servicios, tuviera el amparo o protección suficiente, como para respaldar nuestro actuar, por medio de una ley que estableciera los principios básicos perfectamente delineados, tal como lo hiciéramos oportunamente.
Sin duda somos diferentes, y gracias a ello hemos conformado distintas asociaciones, cámaras; que nos agrupan, pero no dejamos de ser todos los que trabajamos estemos representados por una gremial o no, UN solo gremio; el de los Operadores Inmobiliarios y prueba de ello es que cuando se tratan de imponer posibles soluciones a un referido mal en forma inconsulta, el gremio reacciona como uno solo más allá de las opiniones personales. Allí es donde radica nuestro más preciado patrimonio el de defender nuestra actividad como una profesión. Y nuestra más arraigada promoción a defenderla.
Distinguirla como profesión fue una tarea titánica de todos, pero definirla por medio de una ley es una función que escapa a nosotros y que deben de prestar nuestros legisladores. Su mayor responsabilidad es la de consensuar como ingrediente imprescindible de su capacidad representativa la de comprender e interpretar las diversas realidades de cada especialización, tal como se puede ver en nuestro proyecto de ley de Intermediación y Gestión Inmobiliaria, firmado por las gremiales inmobiliarias. Sin desconocer que el gran beneficiario de una regulación legal de ellas es el consumidor de nuestros servicios, el rentista, el usuario, el turista, el vecino, el inversor, la sociedad en su conjunto. Que mayor beneficio para la sociedad toda, si aquellos que deben alzar su mano para votar una regulación efectiva descubren que el proceder de los hombres a nivel comercial dista del vocacional, pero que alegría se infiere, si todos, instituciones y personas que participan, se encuentran como hermanos, hablando diferentes lenguas y con costumbres diferentes, pero que su mayor anhelo es ser válidos intérpretes del saber comerciar y encontrar el camino adecuado para que cuando nos acercamos se nos entienda que nuestra idea es la de construir. Gracias a ello hoy nos sentimos mas hermanados que nunca.
ADAPI
COMISIÓN DIRECTIVA